El homicidio de Damián Alejandro Sepúlveda, ocurrido en enero de 2013 en General Madariaga, se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de violencia institucional en la provincia de Buenos Aires. Trece años después, la Justicia condenó a tres ex policías a prisión perpetua y cerró un proceso judicial marcado por irregularidades, absoluciones y una revisión clave de las pruebas.
El hecho: detención, torturas y una escena montada
La mañana del 13 de enero de 2013, Sepúlveda, de 27 años, fue detenido por efectivos policiales en la vía pública. Tras un paso inicial por el hospital municipal —donde no se registraron lesiones visibles— fue trasladado a la comisaría local.
Según la reconstrucción judicial, en el lapso de poco más de una hora fue sometido a una brutal golpiza dentro de la dependencia: recibió impactos en distintas partes del cuerpo, sufrió múltiples lesiones y hasta una fractura costal.
Poco después, los mismos efectivos simularon un suicidio: el cuerpo fue colgado en una maniobra conocida como “izamiento por mano extraña”, con el objetivo de encubrir el crimen.
La primera versión y el largo camino judicial
En un primer momento, la versión oficial apuntó a un suicidio dentro del calabozo. Sin embargo, con el correr de los años, pericias y testimonios comenzaron a contradecir esa hipótesis.
El caso llegó a juicio oral en 2022. Allí, el Tribunal en lo Criminal Nº 2 de Dolores reconoció que Sepúlveda había sido torturado, pero absolvió a los policías acusados del homicidio por “falta de pruebas suficientes” sobre la autoría. Solo uno de los imputados fue condenado por no haber evitado las torturas.
Esa decisión generó fuertes críticas de la familia y organismos de derechos humanos, que sostuvieron que el fallo dejaba impune un crimen ocurrido bajo custodia estatal.
El giro clave: Casación revoca las absoluciones
El punto de inflexión llegó en octubre de 2025. La Sala III del Tribunal de Casación Penal bonaerense revisó el caso y anuló las absoluciones.
El tribunal consideró determinantes nuevas evaluaciones periciales, especialmente una reautopsia y estudios de Gendarmería Nacional, que descartaron de manera concluyente la hipótesis de suicidio y confirmaron que la muerte fue consecuencia de torturas seguidas de homicidio dentro de la comisaría.
Con esos elementos, Casación ordenó un nuevo juicio para determinar responsabilidades y fijar las penas.
El nuevo juicio y la sentencia final
Finalmente, en 2026, el Tribunal en lo Criminal Nº 1 de Dolores dictó sentencia:
- Tres ex policías fueron condenados a prisión perpetua como coautores de torturas seguidas de muerte.
- Un cuarto imputado recibió dos años de prisión en suspenso por no haber impedido los hechos.
El fallo consideró probado que Sepúlveda fue torturado y asesinado mientras estaba bajo custodia policial, y que luego se intentó encubrir el crimen.
Un caso emblemático
La causa Sepúlveda expone con crudeza las dificultades para investigar delitos cometidos por fuerzas de seguridad, así como la importancia de las pericias independientes y la revisión judicial.
Tras más de doce años, la sentencia marca el cierre de un proceso atravesado por idas y vueltas, pero también sienta un precedente en materia de responsabilidad estatal y violencia institucional en la provincia de Buenos Aires.














