
Manuel Robert, de cinco años de edad, es un nene platense que padece leucemia y necesita encontrar un donante de médula compatible.
Al igual que Benjamín Román Quinteros, de 4 años, quien sufre la misma enfermedad debe buscar su “alma gemela” fuera de la familia porque ninguno es compatible.
La complejidad del diagnóstico hace que sus padres, familiares y amigos estén en una desesperada carrera contra reloj para concientizar a la gente sobre la importancia de ser donante. “Entre 40 mil donantes solo uno puede ser compatible con Manu”, cuenta Analía Soria, su mamá.
Hasta principios de noviembre último la vida de Manu era como la de cualquier nene: crecía en una casa cercana al club Santa Bárbara en Gonnet junto a su hermano Eugenio y al cuidado de su mamá y de Sergio, su papá. También cursaba la última salita del jardín de la Universidad y jugaba en La Plata Rugby.
Un día después de un cumpleaños comenzó a sentirse mal y ante un aparente estado de intoxicación Analía decidió llevarlo a la Clínica del Niño.
Todo fue de mal en peor. Su padre que es veterinario y estaba participando de un congreso tuvo que regresar de urgencia. Se le diagnosticó leucemia, una de las más severas, lo trasladaron al Hospital de Niños y durante 15 días estuvo en terapia intensiva entre la vida y la muerte.
“Hasta le quintuplicaron dosis de medicamentos y el nene no mejoraba, la leucemia era refractaria a los remedios, todo lo que le hicieron fue muy doloroso, nos prepararon para lo peor, hasta que las cosas mejoraron; de todas maneras vivimos el día a día y sabemos que necesita ser trasplantado”, resume la madre.
Mientras Manu está en su casa, bien de ánimo, pero aislado para evitar el contagio de cualquier enfermedad, su familia y amigos avanzan en la campaña sobre la importancia de convertirse en donante.














