La crisis del Aquarium de Mar del Plata sumó un nuevo capítulo en las últimas horas: en pleno proceso de quiebra, la venta de pingüinos volvió a escena, aunque con un cambio de estrategia marcado por la urgencia financiera.
Ya no se trata de desprenderse de todo el plantel, como se intentó sin éxito durante 2025. Ahora, la empresa apunta a vender únicamente los ejemplares de mayor valor —dos pingüinos rey y cuatro saltarines— mientras avanza con la donación del resto.
De un negocio millonario frustrado a una salida de emergencia
El expediente judicial revela que hubo múltiples intentos de venta total de los animales antes de la quiebra:
- Una firma mexicana ofertó u$s750.000 por todos los pingüinos en junio de 2025, pero se retiró.
- En octubre, desde China llegó la propuesta más alta: u$s950.000 por 62 ejemplares, con gestiones diplomáticas incluidas. Nunca se concretó el pago.
- El Zoológico de San Pablo ofreció u$s250.000 por un lote parcial, pero la operación se cayó por falta de financiamiento.
- También hubo negociaciones con mercados como Filipinas y Rusia, sin éxito.
El resultado: sin compradores y con el tiempo en contra, la empresa cambió de rumbo.
Nuevo plan: donar la mayoría y vender lo más valioso
Con la quiebra en trámite en el Juzgado Nacional en lo Comercial N°20 de Mar del Plata, el destino de los animales quedó dividido:
- 56 pingüinos magallánicos serían trasladados a la Fundación Bubalcó, en Río Negro.
- 2 pingüinos rey (Aptenodytes patagonicus) y 4 pingüinos saltarines (Eudyptes chrysocome) siguen en evaluación para una eventual venta internacional.
Estos últimos concentran el mayor valor económico, pero también presentan mayores dificultades para su reubicación dentro del país.
Exportación posible, pero con fuertes restricciones
La sindicatura no descartó la venta al exterior, aunque aclaró que depende de múltiples factores:
- Permisos sanitarios y ambientales
- Instituciones receptoras habilitadas
- Controles estrictos de trazabilidad
Un dato clave podría destrabar operaciones: Argentina recuperó recientemente el estatus de país libre de influenza aviar altamente patógena, lo que vuelve a habilitar el interés internacional.
Sin embargo, los animales no pueden ser tratados como bienes comunes, lo que reduce significativamente el número de posibles compradores y alarga los tiempos en un proceso que exige definiciones rápidas.
Presión social y pedidos para frenar las ventas
El expediente también expone el fuerte impacto público del caso. Decenas de ciudadanos enviaron correos al juzgado solicitando:
- Priorizar el traslado a santuarios
- Evitar la venta a centros comerciales
- Evaluar la posible reinserción en hábitats naturales
Aunque estos pedidos no son vinculantes, reflejan el nivel de sensibilidad social que rodea la situación.













