El otoño se adelanta: ¿por qué este año llega un día antes?

Con la llegada del equinoccio de marzo, el verano se despide y el otoño comienza a transformar paisajes y temperaturas en todo el país.

Con el transcurso de marzo, el calendario climático entra en una etapa de transición: el verano comienza a retirarse y lentamente se abre paso el otoño, una estación caracterizada por temperaturas más templadas, mañanas frescas, menor intensidad del calor y paisajes que empiezan a transformarse con tonos amarillos, ocres y rojizos.

Pero más allá de la percepción cotidiana, el cambio de estación tiene un momento exacto. De acuerdo con el Servicio de Hidrografía Naval, el otoño de 2026 comenzará el 20 de marzo a las 11:46 de la Hora Oficial Argentina, instante en el que se producirá el equinoccio de otoño en el hemisferio sur. Este fenómeno marca el final del verano y el inicio formal de la nueva estación en todo el país y en la región austral.

El otoño se extenderá hasta el 21 de junio, cuando dará comienzo el invierno.

Qué es el equinoccio

El cambio de estación ocurre a partir de un fenómeno astronómico conocido como equinoccio. En ese momento, los rayos del Sol inciden de manera perpendicular sobre la línea del ecuador terrestre.

Este posicionamiento provoca que el día y la noche tengan prácticamente la misma duración en todo el planeta: cerca de 12 horas de luz y 12 de oscuridad.

El término “equinoccio” proviene del latín y significa “noche igual”, en referencia a ese equilibrio entre las horas de luz y de sombra que se registra dos veces al año.

Durante este fenómeno, la línea que divide la zona iluminada de la Tierra de la zona en sombra —conocida como terminador— pasa prácticamente por los polos norte y sur. Como consecuencia, todos los puntos del planeta reciben una cantidad muy similar de luz solar durante esa jornada.

La diferencia con el solsticio

El equinoccio no es el único evento astronómico que define las estaciones. También existen los solsticios, que marcan la llegada del verano y del invierno.

A diferencia del equinoccio, en los solsticios el Sol alcanza su máxima distancia respecto del ecuador terrestre. Esto genera el día más largo o el más corto del año, según el hemisferio.

En el hemisferio sur, el solsticio de junio da inicio al invierno, mientras que el de diciembre marca el comienzo del verano. Estos eventos explican por qué durante el verano los días son más largos y durante el invierno más cortos.

Con la llegada del equinoccio de marzo, se inicia así una nueva etapa del año, marcada por un clima más moderado y cambios progresivos en el ambiente que anticipan el camino hacia los meses más fríos.

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