La vecina, que concedió una entrevista al medio informativo “Somos Dolores”, refirió haber empezado a sufrir severos problemas de salud, notando sus primeros síntomas en febrero de este año. “Empecé más que nada en los brazos. Era todo una picazón, el cuerpo como acartonado, todo endurecido. Vi cinco médicos en Dolores y ninguno me dio resultados”.
La vecina consiguió ver a una especialista de La Plata, quien sospechando seriamente de que sufriera los efectos de una intoxicación por arsénico, le realizó los estudios correspondientes confirmando su hipótesis.
Silvia Córdoba –tal es el nombre de la vecina- mostró a las cámaras de “Somos Dolores” las severas marcas en su piel, los estudios que se le realizaron, que confirmaron la presencia de arsénico en su sangre, y los remedios con los que se está tratando.
“Vos lo que tenés es HACRE”, contó Córdoba que le dijo la médica. “Tenés un tratamiento pero ya no tenés cura”, agregó.
“HACRE” es la sigla que refiere al hidro arsenicismo crónico regional endémico, cuadro que padece esta vecina, que decidió hacer público su padecimiento.
El “HACRE” se presenta tras algunos años de ingesta continua de agua contaminada, por la bioacumulación del tóxico en los tejidos de los distintos órganos del cuerpo.
El tiempo que demore su manifestación, dependerá de características propias del individuo afectado y de su grado de tolerancia, pero puede rondar hasta dentro de los cinco años.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) ha recomendado que no haya más de 0,1 ppm (partes por millón) de arsénico en el agua potable, mientras que la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) sugiere no más de 0,05 ppm.
Superar este límite es considerado riesgoso para la salud de la población, e incluso se discute si no bajar aún más este límite de tolerancia, que no es más que un parámetro a tener en cuenta por los proveedores de los servicios de agua potable, responsables de asegurar que los consumidores reciban un suministro libre de riesgos para su salud. En lugares con contaminación por arsénico, las cifras han llegado a 0,45/0,5 ppm, multiplicando por varias veces el tope de tolerancia.
Días atrás, ABSA, la empresa proveedora del servicio de agua potable en Dolores, emitió a través de la Municipalidad un comunicado, desmintiendo lo dicho por “Somos Noticias”, el noticiero de Cablevisión, y asegurando que los niveles de arsénico en el agua que consumimos los dolorenses no supera las 0,05 ppm.
El debate por el arsénico presente en el agua no es nuevo. Tras conocer este caso es mucho lo que se visibiliza, pero cabe recordar que desde hace ya algunos años, el Dr. Daniel Puliti viene alertando a la población acerca del riesgo de consumir agua con niveles elevados, y encarando distintas campañas de difusión para prevenir este flagelo.
Desde su banca en el Concejo Deliberante, la cual ocupó hasta Diciembre pasado, intentó varias propuestas para dar solución definitiva a este gravísimo problema, en particular el de concretar una planta de abatimiento de arsénico.
La cruzada que en ese tiempo emprendió el Dr. Puliti, hoy vuelve a estar en el centro del debate, lugar del que nunca debiera haber salido, por tratarse de una cuestión que expone a la población a serios problemas para la salud.
El Dolorense.com















