Desesperado pedido de productor rural: denuncia el robo de 190 animales y pide ayuda para encontrarlos

El reconocido productor agropecuario Bruno Riboldi denuncia el robo de 190 cabezas de ganado, un hecho que revela la complejidad del crimen organizado rural.

El ingeniero agrónomo, productor agropecuario y reconocido creador de contenido digital, Bruno Riboldi, conocido en las redes sociales como “La Joya Agro”, ha denunciado públicamente el robo de casi 200 cabezas de ganado de su establecimiento en la zona de Santa Teresa. A través de un video que rápidamente se viralizó en diversas plataformas, el productor rosarino hizo un llamado a la solidaridad y solicitó la colaboración de la comunidad y de la policía para dar con el paradero de los animales.

El detalle del robo y el operativo de búsqueda

De acuerdo con los datos aportados por el propio Riboldi en sus publicaciones, la pérdida asciende a un lote completo de 190 bovinos. Se trata de 100 machos, categorizados entre novillos y novillitos, y 90 vaquillonas.

En sus mensajes de auxilio, el productor instó a sus más de 2.3 millones de seguidores y a la comunidad en general a aportar cualquier dato de interés. “Cualquier información por favor se la dan a la patrulla rural de cualquier zona”, enfatizó en sus redes, evidenciando la urgencia de rastrear el movimiento de la hacienda antes de que sea faenada en el mercado clandestino o reintroducida en otros circuitos comerciales con documentación adulterada.

La logística criminal y el impacto económico

Desde una perspectiva analítica, el robo de 190 cabezas de ganado no constituye un hecho de abigeato menor o de faena a campo, sino que representa una operación logística de gran escala ejecutada por el crimen organizado rural. Trasladar esta cantidad de animales requiere necesariamente de una infraestructura específica: corrales de encierre, mangas en condiciones operativas y, fundamentalmente, una flota de varios camiones jaula. Esto implica que el ilícito demandó tiempo, planificación, inteligencia previa y el tránsito por caminos rurales y rutas, lo que expone vulnerabilidades en los controles de guías de traslado y marcas y señales.

El impacto económico de este suceso es devastador, la magnitud de este robo equivale a una pérdida de capital de más de 300 millones de pesos. En la economía agropecuaria actual, una sustracción de este volumen de capital de trabajo es suficiente para llevar a la quiebra financiera y operativa a cualquier productor de escala chica o mediana, comprometiendo años de inversión en genética, sanidad y alimentación.

El perfil de la víctima: de ingeniero a comunicador del agro

Bruno Riboldi no es un productor anónimo. Es un ingeniero agrónomo recibido en la Universidad Nacional de Rosario, con especializaciones en Estados Unidos, que ha logrado trascender las fronteras del sector agropecuario para convertirse en una figura pública. Bajo el lema “Explico situaciones de campo para gente de ciudad”, ha construido una comunidad masiva en plataformas como Instagram, buscando acercar la realidad productiva al público urbano.

La paradoja y la gravedad de la situación radican en que uno de los principales comunicadores de las bondades y desafíos del trabajo rural es hoy víctima de uno de los flagelos más destructivos para la ganadería argentina: la inseguridad y el cuatrerismo a gran escala. La viralización de su caso no solo busca la recuperación de su patrimonio, sino que también pone en el centro de la agenda pública la imperiosa necesidad de reforzar la vigilancia rural y los controles de trazabilidad ganadera en las rutas del país.

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