Consejos para evitar intoxicaciones con monóxido de carbono

Francisco Díaz

Ante las bajas temperaturas y la necesidad de calefaccionar los hogares se recomienda a la población tomar recaudos para evitar intoxicaciones por monóxido de carbono. Este gas tóxico está presente cuando hay combustión incompleta y es imperceptible ya que no tiene olor, ni color y no produce irritaciones por lo que se aconseja mantener siempre los ambientes ventilados.

El monóxido de carbono se produce ante la mala combustión del gas natural, leña, carbón o nafta y la única manera de detectarlo es a través de los síntomas que genera como dolor de cabeza, vómitos o náuseas, mareos, decaimiento, falta de aire y palpitaciones. La persona intoxicada puede entrar en coma y morir.”

Para prevenir la intoxicación por monóxido de carbono hay que controlar que en los artefactos a gas la llama siempre sea de color azul. Además no se debe instalar calefones en el baño y solicitar siempre a un gasista matriculado que revise la salida exterior de los mismos y de las estufas. También hay que tener especial cuidado con los grupos electrógenos que funcionan con nafta o gasoil y con los braceros ya que pueden producir monóxido de carbono.

Se sugiere también adoptar medidas preventivas como evitar calefaccionar los ambientes con el horno o las hornallas de la cocina, apagar las estufas antes de dormir y, ante los primeros síntomas, ventilar la habitación rápidamente, salir del ambiente e ir al centro de salud más cercano para ser atendido.

Cómo se produce y cuáles son los síntomas

La inhalación e intoxicación por monóxido de carbono produce que éste reemplace al oxígeno en el torrente sanguíneo. En consecuencia, la falta de oxígeno hace que sufran el corazón, el cerebro y el cuerpo. A veces, los síntomas son parecidos a una intoxicación alimentaria, un cuadro gripal, un problema neurológico o cardíaco. Hay que tener en cuenta que la inhalación de este gas venenoso puede confundirse con otra patología.

Aunque los síntomas pueden variar de una persona a otra. Los niños pequeños, los adultos mayores, los que padecen enfermedades cardíacas y/o pulmonares, los fumadores y las personas que habitan en zonas de gran altitud son los que tienen mayor riesgo de intoxicación.

El principal riesgo es que en muchos casos la persona no es consciente de los síntomas. Éstos pueden ser:
• Dolor de cabeza
• Náuseas o vómitos
• Mareos, acompañados de cansancio
• Letargo o confusión
• Desmayo o pérdida de conocimiento
• Alteraciones visuales
• Convulsiones
• Estado de coma

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