La situación de la obra social de los jubilados en la ciudad bonaerense llegó a un punto crítico. Hoy, PAMI Tandil atraviesa una de las peores crisis institucionales y sanitarias de su historia, dejando a la población más vulnerable sin respuestas inmediatas. El número resulta alarmante y grafica la gravedad del conflicto: apenas 30 médicos de cabecera se encuentran activos para atender la demanda de más de 24.000 afiliados.
Radiografía del conflicto y acefalía local

A la alarmante escasez de profesionales se le suma un vacío de poder que paraliza todos los trámites administrativos de la región. Desde diciembre del año pasado, la oficina local de PAMI se encuentra sin un jefe designado, luego de que su anterior titular asumiera un cargo legislativo. Esta acefalía obliga a derivar expedientes urgentes, autorizaciones médicas y entregas de insumos a las sedes de Mar del Plata o Buenos Aires, generando demoras burocráticas que ponen en riesgo directo la salud de los pacientes.
Como medida de fuerza ante este insostenible escenario, los profesionales de la salud decretaron un paro de 72 horas impulsado por las asociaciones que los nuclean, suspendiendo turnos programados y limitando la atención exclusivamente a emergencias reales y casos de riesgo de vida.
El origen del malestar profesional
El núcleo del reclamo médico radica en la reciente normativa nacional que modifica drásticamente el esquema de pagos y las prestaciones que deben brindar. Los profesionales denuncian que este reordenamiento representa una reducción del 52,5 por ciento en sus ingresos reales.
- Resolución 1107/2026: Presentada por el ente oficial como un ordenamiento del sistema, en la práctica elimina el pago adicional por cada consulta presencial que realiza el médico.
- Absorción de prácticas: Diversos procedimientos médicos y administrativos quedan ahora absorbidos dentro de un único pago fijo mensual por paciente asignado.
- Ajuste sin negociación: Los médicos señalan que la medida fue impuesta de forma unilateral, sin previo aviso ni compensaciones, volviendo económicamente inviable mantener los consultorios operativos frente a la inflación.
- Falta de insumos: A esta problemática laboral se suma la queja constante por los fuertes recortes en la cobertura de medicamentos básicos y programas asistenciales.
Comparativa del esquema de pagos
Para entender el profundo descontento que motivó esta huelga histórica en la ciudad, es fundamental analizar cómo cambió la forma de remuneración a los médicos de cabecera con la nueva disposición oficial.
| Concepto de facturación | Sistema anterior | Nuevo esquema impuesto |
|---|---|---|
| Valor de la cápita mensual | Monto inferior a 1.000 pesos | Aproximadamente 2.100 pesos |
| Consulta presencial | Se abonaba por separado al médico | Eliminada del pago extra |
| Prácticas médicas habituales | Facturadas de manera independiente | Absorbidas en el monto fijo mensual |
| Impacto salarial neto | Ingreso variable según la atención brindada | Caída real del poder adquisitivo del 52,5 por ciento |
El reclamo de los jubilados en las calles
Frente a esta desprotección sistemática, los jubilados decidieron no quedarse de brazos cruzados y salieron a protestar. En las últimas jornadas, protagonizaron una dura marcha por el centro de la ciudad emulando un cortejo fúnebre, una intervención simbólica y dolorosa para visibilizar lo que consideran el colapso definitivo del acceso a su salud.
Con testimonios cargados de angustia, los afiliados relataron las penurias que enfrentan a diario para subsistir. Muchos han tenido que cambiar de médico de cabecera hasta tres veces en un solo año, mientras que otros sufren la interrupción repentina de la entrega de medicamentos para patologías crónicas. Para un sector poblacional que depende enteramente de la certidumbre médica, esta inestabilidad constante representa un deterioro directo en su calidad de vida.
Peligro inminente de saturación hospitalaria
El Sistema Integrado de Salud Pública local encendió todas las alarmas ante la escalada del conflicto. Las autoridades sanitarias advierten que la interrupción prolongada de los servicios derivará en un colapso inminente de los centros barriales y el hospital público.
Al no encontrar contención ni respuestas en su propia obra social, los adultos mayores se ven obligados a recurrir al sistema de salud municipal para renovar recetas, solicitar atención básica y continuar tratamientos urgentes. Esta sobrecarga expone a los pacientes a esperas interminables y tensiona los recursos de la salud pública local, que debe absorber de golpe una demanda masiva para la cual no cuenta con presupuesto asignado.
Frente a esta delicada encrucijada, tanto los centros de salud como los afiliados exigen la urgente intervención de las autoridades de PAMI a nivel nacional para designar una conducción definitiva en Tandil, abrir una instancia de diálogo real con los profesionales y garantizar la atención médica antes de lamentar consecuencias irreversibles.















