Cada 15 de marzo, Argentina celebra el Día del Alambrador, en honor a la figura que introdujo el alambrado al campo argentino. Este homenaje tiene sus raíces en Chascomús, provincia de Buenos Aires, donde se instauró con el propósito de reconocer el impacto revolucionario de esta innovación en el siglo XIX.
El primer alambrado en Argentina fue establecido en 1845 por Richard Blake Newton en su Estancia “Santa María”, ubicada cerca de Chascomús. Este hito no solo marcó un antes y un después en la protección de sembrados, plantaciones y ganado, sino que también dio lugar a una nueva clase de trabajador rural: el alambrador.
Richard Newton, nacido el 15 de marzo de 1801 en Londres, fue el pionero detrás de esta transformación. Tras finalizar sus estudios, llegó a Buenos Aires en 1819 y vislumbró las oportunidades que ofrecían las vastas tierras argentinas para el uso de alambrados. Rápidamente, adquirió los materiales necesarios en Liverpool y estableció el primer alambrado en suelo argentino.
El alambrado no solo tuvo un impacto práctico en la protección de propiedades, sino que también transformó la estructura agraria y social del país. Hoy en día, la Municipalidad de Chascomús conserva piezas históricas en su Museo Pampeano y ha erigido un monumento en honor a Richard Newton.
Enrique Frers, presidente de la Sociedad Rural Argentina, resalta la importancia del alambrado como un hito crucial en la historia agraria del país, que civilizó a los pobladores de las pampas y transformó la actividad ganadera.
El alambrado, afirma Frers, educó a los estancieros criollos y permitió la adopción de métodos más racionales en la producción de la tierra, configurando la fisonomía actual de la estancia y sus actividades derivadas.
El Día del Alambrador es un recordatorio de la visión y el legado de aquellos pioneros que impulsaron avances significativos en la historia agraria argentina.











