El sistema educativo argentino atraviesa una transformación estructural tras la implementación de medidas que redefinen la currícula nacional. A través del Decreto 436/2025, cuyos efectos se consolidan plenamente en este ciclo lectivo 2026, el Gobierno Nacional eliminó la obligatoriedad de contenidos que hasta hace poco eran pilares transversales en todas las escuelas del país.
Esta decisión, impulsada bajo la premisa de reducir la estructura estatal y devolver autonomía a las provincias, marca un antes y un después en la formación de los estudiantes de nivel primario y secundario.
Las materias y contenidos que ya no son obligatorios
La normativa derogó artículos fundamentales de leyes nacionales que imponían jornadas y temáticas específicas. Los dos cambios más significativos que impactan en las aulas este año son:
- Educación Vial: Se eliminó la obligación de dictar cursos, formaciones y contenidos específicos sobre seguridad vial. Además, el decreto disolvió el Observatorio de la Educación Vial, organismo encargado de monitorear estas políticas. El Gobierno argumentó que estas funciones generaban una “superposición de recursos” con otras áreas de seguridad.
- Jornadas de Violencia de Género: Quedó sin efecto la obligatoriedad de la jornada anual “Educar en Igualdad: Prevención y Erradicación de la Violencia de Género” (Ley 27.234). Aunque los contenidos pueden seguir dictándose de forma optativa, ya no existe el imperativo legal de realizar estas actividades en todos los niveles educativos.
El nuevo rol de las provincias y la Ciudad de Buenos Aires
Es importante aclarar que la eliminación de la obligatoriedad nacional no implica la desaparición total de estos contenidos. La responsabilidad ha sido transferida directamente a las jurisdicciones.
Cada provincia tiene ahora la potestad de decidir si mantienen estos programas dentro de sus diseños curriculares locales o si los reemplazan por otras áreas de estudio. Esto genera un mapa educativo heterogéneo donde, por ejemplo, un alumno de la provincia de Buenos Aires podría recibir formación en seguridad vial mientras que uno de otra provincia no, dependiendo de la decisión de su respectivo Ministerio de Educación.
Hacia una secundaria sin “repitencia” tradicional
En paralelo a la quita de materias por decreto, este 2026 profundiza el cambio de régimen académico que comenzó a gestarse en distritos clave como la Provincia de Buenos Aires y Santa Fe. El modelo educativo vira hacia un sistema similar al universitario:
- Acreditación por materia: Los alumnos ya no repiten el año completo. Si desaprueban una asignatura, solo deben recursar o intensificar los saberes de esa materia específica.
- Acompañamiento pedagógico: Se establecen períodos de intensificación al inicio y cierre de cada cuatrimestre para alumnos que no alcancen la nota mínima (generalmente 7).
- Nuevas prioridades: Con la salida de ciertos contenidos transversales, el enfoque oficial se ha desplazado hacia el Plan Nacional de Alfabetización, priorizando la comprensión lectora y las matemáticas básicas frente a otros talleres o cursos complementarios.
Debate en la comunidad educativa
La medida ha generado posturas encontradas. Por un lado, el Gobierno sostiene que estos cambios permiten una gestión pública más “ágil, eficiente y menos burocrática“, eliminando lo que consideran un “adoctrinamiento” o “gasto innecesario” en estructuras que no daban resultados concretos en el aprendizaje.
Por otro lado, diversos sectores docentes y especialistas advierten que la eliminación de estas materias clave debilita la formación integral de los jóvenes en temas críticos como la seguridad en la vía pública y la convivencia social. Señalan que delegar estas responsabilidades a las provincias podría profundizar las desigualdades educativas dependiendo del presupuesto de cada región.














