El regreso del Tren Trasandino: ¿Cómo es el megaproyecto para unir Argentina y Chile por la Cordillera?

La integración regional en Sudamérica está a punto de dar un salto histórico. Tras décadas de abandono y promesas postergadas, el proyecto para rehabilitar el Ferrocarril Trasandino ha recobrado un impulso sin precedentes en este 2026. Con el foco puesto en la salida de productos hacia el Océano Pacífico y la conexión logística con Vaca Muerta, esta obra promete redefinir el comercio y el transporte en el Cono Sur.

A diferencia de los intentos fallidos del pasado, el plan actual no solo busca restaurar las vías que dejaron de funcionar en 1984, sino integrar un sistema multimodal que conecte los puertos del Atlántico con los del Pacífico, transformando a la Argentina en un nodo logístico clave para el mercado asiático.

Un corredor estratégico: de Cuyo al Pacífico

El epicentro de esta revolución ferroviaria se encuentra en la provincia de Mendoza, específicamente en la región de Cuyo. El proyecto impulsado durante este último año se centra en el aprovechamiento de pasos estratégicos, como el Planchón-Vergara en Malargüe.

La inversión estimada asciende a los 4.000 millones de dólares, y su objetivo primordial es el transporte de carga pesada. El diseño contempla:

  • Conexión con Vaca Muerta: Un ramal que partirá desde General Alvear (Mendoza) hasta el yacimiento neuquino, facilitando el transporte de gas, petróleo y equipos.
  • Salida minera: El tren será el medio principal para exportar minerales críticos como el potasio y el litio hacia Chile, aprovechando la infraestructura portuaria del país vecino para llegar a China de manera más eficiente.
  • Sustentabilidad y eficiencia: Se proyecta que el tren reduzca los costos logísticos en un 40% respecto al transporte por camión, además de disminuir drásticamente las emisiones de carbono en el cruce de montaña.

El modelo bimodal: la solución para el corto plazo

Debido a la complejidad geográfica de la Cordillera de los Andes, el plan 2026 contempla una etapa de transporte bimodal. Esto implica que gran parte del recorrido se realizará por tren, que es más económico y ambientalmente amigable, mientras que los tramos donde las vías aún no han sido reconstruidas —aproximadamente 270 kilómetros entre Zapala (Argentina) y Lonquimay (Chile)— se completarán con camiones de carga de última generación.

Esta estrategia permite que el corredor comience a operar de forma parcial mientras se ejecutan las obras de mayor envergadura, como los túneles de baja altura que evitarían los cierres por temporales de nieve, un problema crónico del actual Paso Cristo Redentor.

Impacto en Sudamérica: el Corredor Bioceánico de Capricornio

El tren que unirá Argentina con Chile no es una obra aislada, sino una pieza fundamental del Corredor Bioceánico de Capricornio. Este megaproyecto busca unir a Brasil, Paraguay, Argentina y Chile en una sola red logística.

  • Brasil y Paraguay: Ya han avanzado con la construcción del puente que une Porto Murtinho con Carmelo Peralta, cuya inauguración está prevista para junio de 2026.
  • Norte Argentino: Las provincias de Salta y Jujuy juegan un papel clave a través del ramal C14 (el famoso Tren a las Nubes en su versión de carga), que conecta directamente con los puertos chilenos de Antofagasta e Iquique.

¿Vuelve el tren de pasajeros?

Si bien la prioridad actual es el transporte de mercancías y materias primas para estabilizar la balanza comercial, el interés por un servicio de pasajeros sigue latente. En Mendoza y Los Andes (Chile), grupos de entusiastas y autoridades locales mantienen el reclamo por un servicio turístico que emule al legendario tren “El Libertador”. Aunque no hay una fecha confirmada para el regreso de pasajeros internacionales, la reconstrucción de las vías de carga es el primer paso indispensable para que el sueño de viajar en tren a Chile vuelva a ser una realidad cotidiana.

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