
A casi 140 años de su invención, el teléfono fijo tradicional está siendo desplazado por las nuevas tecnologías.
Pero no en todos los casos de manera beneficiosa para los usuarios. La falta de inversiones dejó virtualmente incomunicado a todo un pueblo.
Arata, en el norte de la provincia de La Pampa, es el primero que ya padece el cambio.
Sus casi 1.300 habitantes se quejaron porque la empresa Telefónica les comunicó que comenzará a reemplazar los teléfonos analógicos por otros inalámbricos con tecnología IP.
Son muchos los reclamos porque el servicio es deficiente.
Los aparatos nuevos son similares a los celulares, funcionan con chip y se recarga la batería. Los vecinos que ya cuentan con las nuevas terminales aseguran que se escuchan bajo, tanto en las comunicaciones como al sonar el timbre cuando recibe llamadas.
Además, denunciaron que no se pueden utilizar los fax, y los comercios que comercializan con tarjetas, no les permiten la utilización del posnet para los compras.-








