Alineación de 6 planetas en Argentina: Cuándo y cómo ver el desfile astronómico de febrero 2026

A finales de este mes, el cielo nocturno ofrecerá uno de los espectáculos más impactantes y raros del año: una alineación de seis planetas. Este fenómeno, conocido en el ámbito de la divulgación como “desfile planetario”, permitirá a los observadores en Argentina disfrutar de Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno simultáneamente en la bóveda celeste tras la puesta del Sol.

Con su punto máximo de concentración visual pronosticado para el 28 de febrero de 2026, este evento resulta especialmente atractivo porque ocurrirá en un horario vespertino accesible, permitiendo que aficionados y familias enteras puedan disfrutarlo sin necesidad de trasnochar. A continuación, un análisis detallado sobre cómo aprovechar al máximo esta oportunidad astronómica, con especial foco en las condiciones y estrategias de observación para la Provincia de Buenos Aires y el resto del país.

¿Qué es exactamente un desfile planetario y por qué ocurre?

Seis planetas y la luna brillan en el cielo argentino entre el 10 y el 13 de agosto

En términos estrictamente astronómicos, los planetas del sistema solar nunca se alinean en una línea recta perfecta en el espacio tridimensional. Sin embargo, debido a que todos orbitan el Sol aproximadamente en el mismo plano geométrico (conocido como la eclíptica), desde nuestra perspectiva terrestre pueden parecer agruparse en una misma región o franja del cielo.

Cuando este fenómeno involucra a tres o cuatro planetas, se considera un evento astronómico relativamente habitual. Pero cuando seis mundos se congregan visualmente en el mismo arco del cielo, estamos ante un escenario infrecuente. Esta configuración ofrece una oportunidad invaluable para dimensionar la escala, el orden y la dinámica de nuestro vecindario cósmico en una sola mirada panorámica.

Los protagonistas del cielo: qué planetas se verán y cómo identificarlos

Alineacion planetas

El gran atractivo de la alineación de finales de febrero radica en que cuatro de los seis planetas serán visibles a simple vista, siempre y cuando las condiciones meteorológicas e lumínicas acompañen. Los dos gigantes helados restantes, por su inmensa distancia a la Tierra, exigirán asistencia óptica obligatoria.

Para facilitar la búsqueda y el reconocimiento en la bóveda celeste, aquí se desglosan las características exactas con las que se presentará cada astro:

  • Venus: Actuará como el gran faro de la noche. Será el objeto más brillante del cielo occidental tras la puesta del Sol. Es imposible de confundir y funcionará como el mejor punto de referencia inicial para guiar la vista hacia los demás.
  • Júpiter: Destacará por su inconfundible luz blanca, potente y constante (sin el parpadeo típico de las estrellas). Se ubicará más alto en el cielo, hacia el norte/noroeste desde nuestra latitud austral, dominando claramente esa porción de la noche.
  • Saturno: Exhibirá un brillo moderado con una tonalidad sutilmente amarillenta o dorada. Estará a una altura intermedia en el cielo occidental, sirviendo de puente visual entre los planetas más bajos cerca del horizonte y los más altos.
  • Mercurio: Será el gran desafío visual a simple vista. Aparecerá muy bajo, pegado al horizonte oeste, y será rápidamente ocultado por la rotación de la Tierra. Exige un campo de visión completamente libre de obstáculos para ser captado antes de que desaparezca.
  • Urano: Requerirá el uso de binoculares de buena calidad o un telescopio. Estará ubicado relativamente alto en el cielo nocturno, posicionado por debajo del famoso cúmulo estelar de las Pléyades (en la constelación de Tauro).
  • Neptuno: Es el más tenue, lejano y complejo de detectar. Solo podrá ser captado con un telescopio astronómico adecuado y cielos de profunda oscuridad. Se ubicará visualmente muy cerca de Saturno, lo que facilitará un poco su búsqueda guiada.

Tabla comparativa de visibilidad planetaria

Planeta¿Visible a simple vista?Ubicación en el cielo (vista desde Argentina)Nivel de dificultad de observación
VenusBajo, en el horizonte oesteMuy fácil (el astro más brillante)
JúpiterAlto, hacia el sector norte/noroesteMuy fácil (luz blanca intensa)
SaturnoAltura media, en el sector oesteModerado (luz constante amarillenta)
MercurioSí (condiciones ideales)Muy bajo, rozando el horizonte oesteDifícil (requiere vista sin obstáculos)
UranoNo (exige binoculares)Alto, debajo del cúmulo de las PléyadesMuy difícil (magnitud muy débil)
NeptunoNo (exige telescopio)Altura media, en cercanías a SaturnoExtremo (el más lejano y tenue)

Cuándo y a qué hora ver la alineación desde Argentina

El período de observación de este desfile se extiende desde el 21 hasta el 28 de febrero de 2026, siendo este último día la fecha cúspide que marcará la agrupación aparente más estrecha de los seis cuerpos celestes en el cielo.

Como un factor de ayuda visual de enorme valor, en los días previos al pico máximo, la Luna transitará por la misma región del cielo. Particularmente el viernes 27 de febrero, la Luna se situará en estrecha conjunción con Júpiter, sirviendo como un ancla visual inmejorable para ubicar al gigante gaseoso y, desde allí, trazar la ruta imaginaria hacia el oeste para encontrar al resto de los planetas.

El factor crítico para el éxito es el manejo del tiempo. A diferencia de otras alineaciones que exigen levantarse de madrugada, esta configuración es estrictamente vespertina. El momento perfecto para iniciar la observación es entre 30 y 60 minutos exactos después de la puesta del Sol local. En este estrecho margen, el cielo adquirirá la oscuridad suficiente para que el brillo planetario resalte, pero sin dar tiempo a que los planetas más bajos (Mercurio y Venus) se escondan detrás del horizonte occidental.

Estrategias de observación para la provincia de Buenos Aires

La geografía de la provincia de Buenos Aires presenta escenarios muy dispares para la práctica de la astronomía. Mientras que los densos núcleos urbanos sufren de una contaminación lumínica crítica, el vasto territorio de la llanura pampeana ofrece cielos oscuros y horizontes planos ideales.

Para garantizar una visualización exitosa, es fundamental planificar la jornada aplicando estas directrices prácticas:

  • Huir de la contaminación lumínica: En grandes centros como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, La Plata, el Conurbano o Mar del Plata, el resplandor de las luces de calle anulará por completo la visión de Mercurio, Urano y Neptuno, dejando solo a Venus y Júpiter a la vista. Es imperativo desplazarse hacia zonas rurales, caminos vecinales o parques alejados del resplandor urbano.
  • Garantizar un horizonte oeste despejado: Dado que Mercurio y Venus estarán peligrosamente cerca de la línea del horizonte tras el atardecer, cualquier edificio, arboleda densa o ligera elevación del terreno bloqueará la visión. Las llanuras del interior bonaerense o la zona costera (siempre y cuando se mire hacia el oeste, es decir, de espaldas al mar) son locaciones inmejorables.
  • Monitoreo meteorológico previo: A fines de febrero, la región transita la etapa final del verano. Aunque las noches empiezan a tornarse más estables, las tormentas estivales de rápida formación o la nubosidad baja pueden arruinar el evento. Consultar las imágenes satelitales del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pocas horas antes del crepúsculo evitará viajes innecesarios.
  • Apoyo tecnológico en tiempo real: Descargar en el teléfono móvil aplicaciones gratuitas de mapas estelares (como Stellarium, Star Walk 2 o Sky Tonight) y calibrar el GPS/brújula antes de que caiga el sol. Estas apps permiten utilizar la realidad aumentada de la cámara para saber con precisión milimétrica dónde emergerá el brillo de cada planeta a medida que oscurezca.

La importancia de este evento en el calendario astronómico de 2026

Si bien el transcurso de este año cuenta con una robusta agenda de eventos celestes, que incluyó un eclipse solar anular reciente y promete destacadas lluvias de meteoros para el segundo semestre, lograr visualizar la mecánica de seis mundos interactuando simultáneamente en el mismo cielo es un hito superlativo. Este tipo de configuraciones fomentan el interés general por las ciencias exactas y permiten a observadores de todas las edades conectar con la majestuosidad de nuestro sistema planetario desde su propia localidad, requiriendo apenas planificación, curiosidad y un horizonte despejado.

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