En un día lleno de emociones y amor, la querida vecina de la ciudad bonaerense de Dolores, Chicha Julianelli, experimentó la realización de un sueño que acariciaba desde siempre: volar en avión.
Esta conmovedora historia comenzó cuando sus nietos, inspirados por el deseo ferviente de su abuela, decidieron hacer realidad su anhelo más profundo.
Informó Julio César Zarantonello que Chicha, al soplar las velas de su torta de cumpleaños numero 85, expresó entre risas y lágrimas: “Me voy a morir y nunca podré cumplir mi sueño”. Intrigados, sus nietos le pidieron que compartiera ese sueño que tanto la apasionaba. Con una sonrisa nostálgica, Chicha confesó: “Mi sueño de toda la vida fue poder volar en avión”.
Fue entonces cuando la familia de Chicha se unió en una conmovedora campaña para hacer realidad el deseo de la mujer que ha dedicado más de 50 años de su vida al servicio de los demás.
Chicha Julianelli es el corazón y el alma del comedor “Manos Dolorenses”, el comedor más antiguo de la ciudad de Dolores, donde ha brindado asistencia a quienes más lo necesitan.
En un gesto de amor y gratitud, sus nietos organizaron un vuelo especial para Chicha, permitiéndole surcar los cielos y cumplir su sueño de volar.
La emoción y la alegría en los ojos de Chicha durante el vuelo fueron indescriptibles, marcando un momento inolvidable en su vida.
Esta historia no solo resalta el cumplimiento de un sueño, sino también la inspiradora labor de la querida vecina al frente del comedor “Manos Dolorenses”.
La historia de Chicha Julianelli nos recuerda la importancia de perseguir nuestros sueños, sin importar la edad, y cómo el amor y la solidaridad pueden crear momentos mágicos que perduran en el corazón.











