En un giro sorprendente, el Obispo designado de Mar del Plata, Monseñor Gustavo Manuel Larrazábal, presentó su renuncia ante graves acusaciones de acoso y abuso de poder, que habrían tenido lugar entre 2007 y 2013. La denuncia fue interpuesta por una mujer marplatense de 56 años, actualmente residente en la Ciudad de Buenos Aires.
La víctima detalló en su denuncia actos de “abuso de poder y acoso”, especialmente acentuados entre 2008 y 2009. A pesar de que los hechos ocurrieron hace más de una década, salieron a la luz en las últimas horas, generando conmoción en la comunidad religiosa.
Monseñor Larrazábal, quien debía asumir como obispo el próximo 20 del corriente, ha decidido renunciar luego de un proceso de discernimiento y oración realizado muy a conciencia, según se hizo saber. El Papa Francisco ha aceptado la renuncia y, simultáneamente, designó como administrador apostólico de la diócesis de Mar del Plata a Monseñor Ernesto Giobando, obispo titular de Appiaria y auxiliar de Buenos Aires.
Cabe destacar que Larrazábal conservará su cargo como obispo auxiliar de la arquidiócesis de San Juan de Cuyo.
Este inesperado giro en la designación episcopal ha generado un profundo impacto en la comunidad católica local, que ahora observa con atención la transición en el liderazgo eclesiástico de Mar del Plata.















