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Esteban “Pichi” Sánche

Esteban “Pichi” Sanche (24) fue condenado a 11 años de prisión por el asesinato del dolorense Christian Auciello (42), su segundo homicidio. Al menos el segundo que la Justicia le pudo probar, tal como lo había hecho hace casi una década cuando apenas era un adolescente y en los barrios Libertad y Malvinas Argentinas de Mar del Plata se le temía como al peor de los “tiratiros”.

En un juicio abreviado, luego del acuerdo con la fiscalía N°8 de la ciudad balnearia, Sanche recibió por pena algo que no cambia su forma de vida, sino que se la extiende. Aunque el anhelo de libertad siempre está presente, la costumbre de vivir en encierro supone un impacto no tan radical para “Pichi”, quien debió haber asumido mucho tiempo atrás que su lugar está en la celda de Dolores y no en las calles de tierra, droga y balas de Mar del Plata.

El juez Pablo Javier Viñas aceptó en las últimas horas lo acordado y le agregó al monto de la pena los 6 años que Sanche había recibido por condenas anteriores, para un total de 17 que deberán ser de cumplimiento total, con pocas chances de algún beneficio en el futuro.

Sanche aterrorizaba con su violencia y tendencia al “gatillo fácil”, según el fallo de Viñas, y alcanzaba a consumar sus venganzas “sin ningún reparo” fue condenado por asesinar. Pero el crimen de Auciello, ocurrido el 27 de septiembre de 2015 no fue planeado, no fue la consecuencia de una enemistad, no fue un ajuste de cuentas abiertas. Tan solo fue el método, acaso natural para “Pichi”, de despojar a Auciello de la droga que acababa de comprar en un point.

En su celda de la ciudad de Dolores, la misma ciudad que vio nacer a “Chicho” Auciello, Sanche cumple su condena. De no suceder algunas de esas circunstancias frecuentes en la Justicia de Ejecución, “Pichi” Sanche deberá permanecer preso hasta el año 2033.

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